jueves, 14 de noviembre de 2013

Escudo del Nid!

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martes, 30 de julio de 2013

EL LOCO Y EL CIELO

Las historias convencionales llegan a empezar con palabras tan comunes como “Erase una vez” que de inmediato dejaba a mente del lector la magia de una gran historia; Por si sola esta no empezara de una manera tan convencional, pero si plasmara la esencia real en cada palabra.
Un loco se encontró una noche solo, escribiendo, aludiendo a una luna de un campamento frió y obscuro, sin cronología, sin reglas de escritura el tomo un papel, entinto cada espacio vacío de su alma, sin prejuicios volteo al cielo para así poder admirar una vez más las estrellas.
Que sorpresa la suya, el recuerdo del cielo no era tan plasmable como hoy, ya no era un disfraz más al que el acudía para poder divagar, hoy se convirtió en el elemento principal de la magia sin ser superficial, solamente espiritual, dejando correr como el anhelaba esas noches de verano en cada palabra encerraba en un misterio intangible, pero totalmente soluble para el corazón.
¿Qué pudo haber sido eso que el encontró en el cielo? – El “Loco” sonrió y se dejo llevar por.
Nubes, nubes corriendo por una ráfaga de viento, nubes que el admiraba desde pequeño, nubes que con el toque preciso no solo era una masa visible formada por esos cristales de nieve o gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmosfera, nubes que con un poco de imaginación era la escusa perfecta para darle vida a cada una de ellas.
Saco del su bolsillo un cigarrillo, unos palitos de madera muy coquetos llamados por una sociedad cerillos, el loco siempre imagino al abrir la caja de aquellos pequeños amigos un escuadrón de soldadillos, con un casquito que llegaba a variar por el fabricante de los mismos, ya fuera rojo, amarillo, azul, que importaba, el siempre prefería los cerillos de cascos verdes, era tan corta su travesía por la vida que apenas fuera sacado del paquete, ellos estaban destinados a dar su alma para iluminar con su esencia natural la vida de algo más; así un pequeño soldadillo le dio vida a algo mortal, un cigarrillo prendido por un loco, le da menos tiempo de vida a un cuerpo cansado, lo prendió, fumo y se dejo guiar por el humo suspendido, que lo llevo a subir la mirada al cielo y encontrar una “Nube Bailando”.
Flotaba en el aire, era tan natural, el viento no llevaba el ritmo, la nube se movía con delicadeza, bailar, solo disfrutar el tiempo cristalino de su mirar, apenas llegaba hacer notar esas gotas microscópicas que sin pensarlo dos veces no era agua lo que corría en su atmósfera, era vida, no era fantasía, era real, dicen que las nubes dispersan la luz y que por ello se ven blancas, pero ella no esparcía su luz, ella la concentraba en un solo punto, su núcleo, realmente no me pregunten en donde, yo solo narro las palabras del loco.
Su energía era vital para mantenerla en el ciclo, la nube se convirtió en ojos, en bocas, en miradas y sonrisas, en lágrimas, lo podía todo, si ella quería ser un elefante lo era, si quería ser un ave lo era, esa nube podía ser todo, pero su mejor papel lo interpreto en el cielo, siendo una bailarina profesional.
¡Nube! – Eres tu el pretexto ideal para escribir una historia de verdad – susurro el loco al cielo.
La delicada “Nube” no decía nada, quedándose inmóvil por palabras de un ser con imaginación, ¿Y decían que el loco era misterioso? ¡Pufhh! El misterio es muy difícil de entender, querer descubrir lo oculto en algo extraño, extraña forma de enamorar, un misterio del corazón que formula más preguntas a la razón.
El loco grito al cielo – ¿Nube, te podre encontrar una noche más?… Era de esperarse la nube desapareció y el loco, loco se quedo.
¿Pero que importaba realmente?… este loco durante mucho tiempo volteo al cielo por la razón equivocada, queriendo encontrar la luna más perfecta, o la estrella más brillante, cuando lo que menos esperaba, era sorprenderse con la nube más coqueta.
Ja, sonrió, escribió en paginas incompletas esa noche una razón, algo nuevo, sorprendente y fuera de serie… ¿era sueño? O ¿simple imaginación? Es lo que pregunto – ¡No lo sabré, hasta encontrar esa nube otra vez! – exclamo.
Continuo con su vida, sin pensar en ello de diario, el hacia lo suyo, no esperaba la ocasión perfecta para voltear al cielo, no, el no buscaba oportunidades baratas para poderse acercar a la nube, o al menos para alzar la mirada, el encontraba momento especiales para querer tocar un alma.
Creyendo así que la vida es un cielo, lleno de nubes, lleno de vida, recordando que el cielo está entre nosotros, las nubes son personas mágicas que pueden llegar a besar el alma sin tocarte solo con una mirada, para mí un beso no es representativo en el amor, para mí una mirada lo dice todo al corazón… este loco tiene historias que contar, hoy conto una muy bonita, sin final, inconclusa, sin empezar, solo puede que sea la introducción.